sábado, enero 06, 2007

TU RESPONSO
















TU RESPONSO

Q.E.P. no D.
(Que en Paz no Descanses)






Yo que sentì el hedor de la nostalgia
cuando el rugiente ocaso de tus ojos,
laceraba sin paz, en mi garganta
como soga anudándome a su antojo.


Yo fenecì en los vientos de la angustia
que venìan como crueles albatros,
a devorar mis soles con penurias
traìdos desde el mar de tus letargos.


Te amè desde el poniente a la locura
bajo el mismo compendio de la noche,
desnudè mis encantos, y tu lujuria
desatò una tormenta de reproches


Desmedidamente deshojè mi alma
sabiendo que el amor en tì no habita.
Hoy, mis ojos sangrantes ya no te aman,
y te dan mi responso, en este dìa.







Sandra Ignaccolo
Derechos de autor



QUE NADIE SE ATREVA




 




( A Josè Manuel)



Que jamàs se te ocurra desmentirme,
ni que nadie interrumpa cuando digo
que tus ojos, son àngeles desnudos
provocando a mi templo volcànico,
que muere por fundirte en mi esperanza,
o que el azufre sediento de mi cuerpo
te desea a morir Josè Manuel.



Que nadie se atreva a decir lo contrario
cuando pienso que has nacido para mì,
porque cuando te nombro, mis palabras
se tornan jubilosas en mi idioma,
y te siento descender a mi abismo,
como desciende el dìa ante la noche,
y yaces poco a poco, en mis deseos.



Que ni se les ocurra desvirtuar,
ni que nadie se atreva a desmentirme
cuando digo que vienen las alondras
de tus manos, a posarse entre mis pechos,
y liban los sentidos de mi vida
que mueren deshojados a tu vera,
y mi candente savia busca apagar
en tu paciente mar, la sed que emana.



Que nunca nadie diga lo contrario
que en cada escaparate de las calles,
voy sellando tu nombre que es mi esencia,
porque que tu amor me llega como espuma
traìda por los vientos de la historia,
dejàndote morir en mi ardiente playa,
y yo que te voy amando, Josè Manuel.


Sandra Ignaccolo
Derechos de reservados

TE LLEGARÀ UN SUSPIRO





Te llegarà un suspiro en las mañanas
y será para tí mansa alegrìa,
porque tendrá el encanto de aquel beso,
que me has robado en sueño vida mía.

Pronunciarás mi nombre tantas veces,
que habrás de convertirlo en compañía,
vendrás cuando te inunde la esperanza,
con canciones de arrullo en armonìa.

Vendrás por las mañanas enternecido,
como un torrente manso de poesía,
habrè de cobijarte entre mis brazos,
para fundirte en mi alma, vida mìa.

Y seré tu silencio, tu memoria,
tu camino de augurios, tu bahía,
y besaràs mis playas sutilmente,
muriendo en mis oleajes cada dìa.





Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor

TARDE DE AUSENCIA

.









TARDE DE AUSENCIA



Reconstruìda ausencia que me busca,
entre ecos malogrados e infinitos,
tendrè que sepultar este recuerdo,
de tardes añoradas y espejismos.



Tarde que fue de todos y de nadie,
de perpetuos espejos en vaivenes,
donde mi voz se quiebra y lo recuerda,
socavada de esquirlas y de ayeres.



Allì donde el amor cavò su tumba,
en la sangrante herida del ocaso,
lo adorè con el alma, a mi hombre eterno,
¿en què vasto silencio... podrè odiarlo?.

SANDRA IGNACCOLO
Derechos de autor

MI AMADO INMORTAL









MI AMADO INMORTAL


Dejaré que el mar arrastre mi corriente
y me conduzca sin más a la deriva,
soy agua de río dulce y del poniente,
del horizonte azul, que a la noche esquiva.


Seré gaviota buscando una escollera,
luz y retoño remontados en calma,
rumor de invierno venido a primavera,
para extirpar el dolor, que escondo en mi alma.


Fuego centellante en mi interior habita,
de desbocados destellos fulgurantes,
que por amarte mi corazón palpita,
y de rincón en rincón, vibra como antes.


Sábes que yo puedo amarte de mil formas,
porque tú siembras amor en mis regazos,
porque a la hiel en mieles la transformas,
cuando me haces fenecer entre tus brazos.


Mi amor, mi incondicional sueño adorado,
luz de mi alma sedienta, que en paz te espera,
simiente de vida y otoño olvidado,
Mi amado inmortal, mi vida te venera.


Sandra Ignaccolo
 
Derechos de autor


EL MAR CALMO DE TUS OJOS











EL MAR CALMO DE TUS OJOS


En las mañanas, descolgabas mis ojos
que dormìan suspendidos de la luna,
y los llevabas a pasear por tus calles,
les mostrabas tu gente y tu abecedario.


La noche, aùn vigilaba sonàmbula
los restos de unos amores taciturnos,
embriagados de sexo y ojeras humeantes,
y un poste de luz lloraba el desengaño.


A lejos, un tango muerto de pasiòn
desangraba sus letras desde el olvido,
y un semàforo le guiñaba sus ojos
sensualmente a las calandrias mañaneras.


De vez en cuando llegaba la nostalgia
a mis oìdos, y un sollozo incendiado
murmuraba pasiòn de whisky en la esquina,
y una làmpara encendida lo besaba.


Cuando descolgabas mis ojos de la luna
para llevarlos a pasear por Buenos Aires
y en algùn recoveco nos besàbamos,
las mariposas libaban nuestros sueños.


Para llevàrselos de un vuelo a los pàjaros
del alba, y al gato gris que sueña duendes,
la brisa que descendìa hasta nosotros
nos seducìa presentando batalla.

El sol, muerto de celos nos vigilaba,
e impacientemente buscaba a la luna
que habìa marchado con la noche a otros mundos,
sudando y de rabia, pisaba sus penas.


Cuando descolgabas mis ojos dormidos,
y el mar calmo de tus ojos fenecìa
en mi corazòn no dormido,
valìa la pena amar y ser amada.

SANDRA IGNACCOLO
Derechos de autor


GOLONDRINA ERRANTE




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Vendrás a recoger en cada primavera
caracolas de ensueño, metáfora sombría,
esperanzas muertas en horas de quimera,
vendràs a contemplar mi eterna profecía.


Abrazando en mis aguas oceánicos ropajes
nostálgico naufragio, madreperla en acecho,
fundirás mi recuerdo en futiles oleajes
cansado de olvidos, volveràs a mi lecho.


Cuando vuelvas, amor, perderàs la mirada
bajo el manto fortuito inundado de brisa.
Te atraparàn mis olas, mi arena agotada
seràs mi sol naciente, mi viento sin prisa.


Y vendrás, golondrina errante y consternada,
a morir en mi playa, paciente de espuma...
un siglo te esperò mi soledad labrada
Con mis brazos de hiedras, te convertirè en bruma.



Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor



PASAJERO DEL TIEMPO










PASAJERO DEL TIEMPO

¿Dónde estás?, si vinieras a mi encuentro
devorando distancias y prejuicios
Pasajero de ensueños.

Si trajeras augurios en tus manos
y poblaras mi mundo anónimamente,
este inútil cansancio de esperarte
moriría de a poco a mi costado.

Si vinieras irrumpiendo cual viento
para quererme así, como te quiero
Pasajero de ensueños

Si dejaras atrás tu cobardía
me sería más fácil deambular
la ciudad dilatada de tus ojos.

Ven, asalta mis noches y mis días,
róbame la canción, mi vida toda.
Ven, ya nadie sospecha que mi amor
milenario, tiritando de pájaros
acurrucó tu voz que ancló en mi puerto.

Nadie piensa que alguna vez
abordamos la vigilia y sin rumbo
morimos calcinando los secretos.

Desde entonces pregunto y me pregunto,
cómo será encontrarte por la vida
andando y desandando los caminos,
besando las baldosas de tu invierno
o cargando mi nombre en tu equipaje.

¿Dónde estás?, si vinieras Pasajero,
no estaría buscandote en desiertos,
no estaría arrugandote en mi llanto,
ni estaría jodiendo a los espejos.

Pero vuelve a esperarte Pasajero,
sentada en el umbral... ¡Desde otro sueño!


Sandra Ignaccolo
Derechos Reservados




NANA DEL DUENDECITO TRAVIESO







NANA DEL DUENDECITO TRAVIESO

Duérmete pequeña mía
te voy a cantar la nana,
a bajado de la luna
una estrella muy lejana,
para dejarte un gran beso
suspendido de tu almohada.

Con el canto de los grillos
te despertarás mañana,
y tu mundo de juguetes
te esperará en la ventana,
para robar tu sonrisa
que es un canto de esperanza.

Duérmete pequeña mía
que el horizonte se apagó,
sueña con los angelitos
con Jesús, tu Niño Dios
jugarás cuando despiertes
porque el sol ya se escondió.



Despierta pequeña mía
que ya está por salir el sol,
el alba está bostezando
ya la luna se escondió,
mi Duendecito travieso
¡Arriba...que amaneció!

Sandra Ignaccolo


TERRITORIO DE AUSENCIAS







TERRITORIO DE AUSENCIAS


Me duele tu territorio de ausencias.
Sé que duelo en tus noches, sé del dolor,
imagino los besos que me has dado
allá en las madrugadas, soñándome.

Si yo pudiera amarte...
besaría tu nombre tantas veces,
volaría tus pájaros tristísimos
desde el pecho hasta el alba, les daría paz.

Me duele tu dolor hoy más que nunca.
Si yo pudiera amarte colmaría
con mis versos de amor tu territorio,
llegaría a tus playas como espuma
para bañar tu cuerpo, lamer tu piel.

Vendría con el canto de Sirenas
para dejarte estrellas y corolas,
y retornar tus ojos al verde mar.

Amante de mis sueños y silencios
sé que siempre me llamas,
y tu lengua de fuego arde en mi almohada
en las secretas noches de mi invierno.

Y la luna, tu eterna enamorada
padece el sufrimiento de tu voz
llora tu propio llanto de batalla.

Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor



EN ESTA NOCHE... MADRID






En esta noche... Madrid
te dormirà en sus brazos,
te arrancarà en penumbras
de tus labios, mis labios.


Me soñaràs sin lunas
moribunda de ocaso,
me soñaràs silente
hundida en el fracaso.


Y seguiràs soñando
como si fuera cierto,
y en esta madrugada
te encontraràs desierto.


Buscàndome en la ausencia
de este presente yerto,
sabràs que ya no existo
como si hubiese muerto.


Y tu alma sin consuelo
despertarà llorando,
de ver còmo se escapa
mi vida de tus manos.


Se ocultaràn mis ojos
de nuevo en tu regazo,
tendràs dìas sin soles
mañanas sin pasados.


Y asì serà tu vida
cuando hayas despertado,
sabràs que te he querido
y tù... lo has ignorado.


Y en esta noche, Madrid
se inundarà de llanto,
de saber que hoy tù me amas
sabiendo, que te he amado.


Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor

EFECTOS








¿No están todos los continentes más
y más atestados de agria muerte?
"Este estiércol " Walt Whitman



EFECTOS




Vendrán a erradicar la desventura
Fraguada de fantasmas y quimeras.

Devolverá el espejo la memoria,
Las normas que se pierden en la boca,
Parábola del tiempo que atesora
La frívola manía de la muerte.


Los hombres la engendraron tras los siglos
Descifrando dolores en tinieblas.

Largas generaciones laceraron
La inhóspita ceguera de la espada.
Tal vez, sean culpables de este mal.
Ya no sabremos quién, urdió la guerra.


Sandra Ignaccolo




MEMORIAS





MEMORIAS

Edifico en el tiempo
la muerte de cristal en la garganta,
con resplandor de pájaro
absuelvo la memoria del desierto.
La distancia absoluta me conduce al abismo,
deshojando la austera impresión de tus ojos.
trunco fulgor de eternidad,
relámpago de amor que a mí retornas,
ciego vergel ángeles mudos...
perfume de ilusión tejen mis sueños.
El naufragio ha quedado
en el ajado bosque de la pena,
recuerdos circulares se deslizan
al jardín silencioso de la ausencia.
La noche con su canto de agua
yace en la arena lúgubre del mar.
Dios con su mano azul vislumbre
y colme de follaje tu nostalgia.
Ambiguo Ser, fragmento desgranado,
impune música que a mi alma lleva
a revelar el fuego nocturno de la nada.


Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor



TE AMO, Y NO ME PREGUNTES (Pensamiento)




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TE AMO
Y NO ME PREGUNTES POR QUÈ






Te amo,
en el mismo idioma que aman los poetas
cuando escriben sus versos,
y se desvisten hasta el alma,
deshojando sus placeres,
y dejan abierta la conciencia,
que cae como gotas de rocìo.
Te amo porque te amo,
y no me preguntes el por què,
sè que no encontraràs la razòn,
sòlo escucha el gemir del viento
que trae desde lejos mis susurros,
y entonces, sòlo entonces,
sabràs de mi verdadero amor...
cuando te pienso.





Sandra Ignaccolo






MORIR EN TUS LABIOS









MORIR EN TUS LABIOS


Bèsame, y haz que mi desenfrenada
pasiòn, se desboque en tì locamente,
acèchame, descontrola mis instintos
irracionales de mujer pristina.


Mi represiòn màs antigua te ruega,

esculpe mi territorio en tu boca.
Lame mi amplia geografìa, mis valles,
corrompe mi pulcritud, mis entrañas.

Desdibuja mis temores, mi esencia,

incìtame, haz que estalle de estìo,
visita mi inmensa sed de ser tuya,
mis corroìdas fronteras, mi anhelo.

Ròbame el sueño, la paz, y la emociòn

enajena mi alma, hùrtame el delirio,
àmame sin detenerte, sòlo hazlo,
quiero estallar a tu vera y morir
a conciencia, deshojada en tus labios.
 
 

Sandra Ignaccolo










LA PRÒXIMA VEZ QUE ME ENAMORE




LA PRÒXIMA VEZ QUE ME ENAMORE







La pròxima vez que me enamore, tratarè de hacerlo pero de alguien màs terrestre y màs concreto.
No me seduce en lo màs mìnimo la idea de andar desabotonando mi alma y mis sueños, y echàndolos a rodar en la incentidumbre de un abismo.
Ni tampoco deseo ir besando gèlidos labios, pregonando amor sin brùjulas y sin tiempos, ni alucinando afectos generosamente hasta desenterrar la deseperanza.


¡Por Dios! deseo que su risa llegue cantarina y certera a mis oìdos, y sus manos cuando me recorran lenta y apasionadamente, me calcinen hasta convertirme en una lava volcànica, y el sulfuro de su cuerpo cuando se encienda con el roce del mìo, me embriague perdidamente hasta hacerme olvidar, que alguna vez, y por millones de instantes ¡amè tan locamente, a un monitor!.





Sandra Ignaccolo

NO TE MUERAS




NO TE MUERAS
(La esencia del ayer)


El perfume de tu ausencia, husmea en un recodo
a mi innumerable ser corroìdo de adioses,
de largos otoños, y reiterados fracasos
que desvastaron los dìas que tù no me amaste.

Rondan en mis noches, tus negras manos que el azar
esculpe entre silencios y abismos somnolientos,
buscàndome en lo infecundo, infundando reencuentros.

Me nombras, y socavas lo inerme en putrefactas
muertes que tienes en tu ojo bastante tuerto,
tuerto, de no verte fallecer tras mi vacìo.

La vida te deshoja entre sus manos, y pare
tu ocaso entre paréntesis, de ocasional linyera,
y dejas caer entre las ruinas tu alma triste.

Vagabundo de mi ayer y mañanas inciertos,
deliberas roncos desparpajos inaudibles.
Mi noche ya no te oye, estrangulò a mis oìdos,
No me llames ni me nombres, ya no quiero oirte.

No sacrifiques tu sed orgàsmica y ruidosa,
por atardecer en mis crujientes sàbanas ocres.

No mueras por desabotonar mis rotos sueños,
en el último espasmo de tu lenta agonìa,
hincándote en la pereza de mi perdòn… “a medias”.


Sandra Ignaccolo

ALGUIEN VENDRÁ








ALGUIEN VENDRÀ


A dònde iràn los pàjaros que vivìan
en el alba, ahora que no nos amamos,
ahora que la noche se adueñò
de mi silente voz y de tu risa.

Què destino tendrà para nosotros
este implacable invierno gris del alma,
què nos espera màs allà del sueño
que juntos recogìamos amàndonos.

Quièn vendrà a rescatarnos de la inercia,
a tomar de las alas al olvido,
què corazòn habrà de latir por mì.

En dònde està esa boca y ese cuerpo
que te aguarda deseoso y embriagado,
para fundirte en llamas y suspiros.

Ya ves, cuando dejamos de indagar
al duende que habitaba en nuestras vidas,
nos sorprendiò la muerte a carcajadas.
 
Alguien vendrà a buscarnos, sè que lo harà
y querrà estremecernos en sus abrazos
no dejes que tu amor muera y desangre.

Echa atràs al olvido, y mientras yo...
deshojarè mi luto sin tus dìas,
bajo la mansa lluvia de la espera.


Sandra Ignaccolo

SALDRÉ A BUSCARTE





SALDRÈ A BUSCARTE



Para que tù me escuches,
saldrè a buscarte en primavera amor,
con el trinar de pàjaros en mi boca
despertarè a la noche con su ojo muerto.

Vendrè en el aletear de los instantes
a deshojar la luna con mis risas,
provocando revuelo en campanarios,
fundiendo tu universo en mis ojeras.

Para que tù me escuches a lo lejos,
vendrè desde el ocaso a la esperanza,
traerè el rumor de olas y de espumas,
esculpirè tus costas de un soplido.

Y el canto de los barcos en arrullo
se fundirà en mi voz, para llamarte,
para que tù me escuches amor, vendrè,
vendrè con el crujir de mis alas rotas.

Trayèndote el embrujo de sirenas
para estremecer tu alma en mis acordes.
Ven, ahuyenta a los duendes que me habitan,
despoja mi dolor con tus abrazos.

Necesito que me ames màs que nunca,
que me consuma el fuego que te abrasa.


Sandra Ignaccolo