sábado, febrero 10, 2007

Y SIN EMBARGO TE AMO
























Odio tus extremos y extremidades,
tu vida diminuta y tus vivencias,
al ingrato paìs que te ha parido
con ideas banales y superfluas.

Odio a tu amor mitòmano y efìmero,

la cadencia fugaz que de ti emanas,
al innombrable verbo de tu lengua
y el escaso valor de tus palabras.

Odio tus lìmites y limitaciones,

tu superficial llanto a la deriva,
esa intención de arrebatarlo todo
dejando mi cadàver hecho esquirlas.

Detesto odiar tu criminal desprecio,

el absoluto vacìo en que te mueves,
lo que causas y acusas a tus pasos
dàndoles sin piedad a todos muerte.

Piensa que en esta vida no estàs vivo,

porque amàndote como te estoy amando,
lograràs que mi corazòn te entierre
y empieces a llorar tu propio llanto.

Sandra Ignaccolo

sábado, enero 06, 2007

TU RESPONSO
















TU RESPONSO

Q.E.P. no D.
(Que en Paz no Descanses)






Yo que sentì el hedor de la nostalgia
cuando el rugiente ocaso de tus ojos,
laceraba sin paz, en mi garganta
como soga anudándome a su antojo.


Yo fenecì en los vientos de la angustia
que venìan como crueles albatros,
a devorar mis soles con penurias
traìdos desde el mar de tus letargos.


Te amè desde el poniente a la locura
bajo el mismo compendio de la noche,
desnudè mis encantos, y tu lujuria
desatò una tormenta de reproches


Desmedidamente deshojè mi alma
sabiendo que el amor en tì no habita.
Hoy, mis ojos sangrantes ya no te aman,
y te dan mi responso, en este dìa.







Sandra Ignaccolo
Derechos de autor



QUE NADIE SE ATREVA




 



Que jamás se te ocurra desmentirme,
ni que nadie interrumpa cuando digo
que tus ojos, son ángeles desnudos
provocando a mi templo volcánico,
que muere por fundirte en mi esperanza,
o que el azufre sediento de mi cuerpo
te desea a morir.

Que nadie se atreva a decir lo contrario
cuando pienso que has nacido para mí,
porque cuando te nombro, mis palabras
se tornan jubilosas en mi idioma,
y te siento descender a mi abismo,
como desciende el día ante la noche,
y yaces poco a poco en mis deseos.

Que ni se les ocurra desvirtuar,
ni que nadie se atreva a desmentirme
cuando digo que vienen las alondras
de tus manos a posarse entre mis pechos,
y liban los sentidos de mi vida
que mueren deshojados a tu vera,
y mi candente savia busca apagar
en tu paciente mar la sed que emana.

Que nunca nadie diga lo contrario
que en cada escaparate de las calles,
voy sellando tu nombre que es mi esencia,
porque que tu amor me llega como espuma
traída por los vientos de la historia,
dejándote morir en mi ardiente playa,
y yo que te voy amando.


Sandra Ignaccolo
Derechos de reservados

TE LLEGARÀ UN SUSPIRO





Te llegarà un suspiro en las mañanas
y será para tí mansa alegrìa,
porque tendrá el encanto de aquel beso,
que me has robado en sueño vida mía.

Pronunciarás mi nombre tantas veces,
que habrás de convertirlo en compañía,
vendrás cuando te inunde la esperanza,
con canciones de arrullo en armonìa.

Vendrás por las mañanas enternecido,
como un torrente manso de poesía,
habrè de cobijarte entre mis brazos,
para fundirte en mi alma, vida mìa.

Y seré tu silencio, tu memoria,
tu camino de augurios, tu bahía,
y besaràs mis playas sutilmente,
muriendo en mis oleajes cada dìa.





Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor

TARDE DE AUSENCIA

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TARDE DE AUSENCIA



Reconstruìda ausencia que me busca,
entre ecos malogrados e infinitos,
tendrè que sepultar este recuerdo,
de tardes añoradas y espejismos.



Tarde que fue de todos y de nadie,
de perpetuos espejos en vaivenes,
donde mi voz se quiebra y lo recuerda,
socavada de esquirlas y de ayeres.



Allì donde el amor cavò su tumba,
en la sangrante herida del ocaso,
lo adorè con el alma, a mi hombre eterno,
¿en què vasto silencio... podrè odiarlo?.

SANDRA IGNACCOLO
Derechos de autor

MI AMADO INMORTAL









MI AMADO INMORTAL


Dejaré que el mar arrastre mi corriente
y me conduzca sin más a la deriva,
soy agua de río dulce y del poniente,
del horizonte azul, que a la noche esquiva.


Seré gaviota buscando una escollera,
luz y retoño remontados en calma,
rumor de invierno venido a primavera,
para extirpar el dolor, que escondo en mi alma.


Fuego centellante en mi interior habita,
de desbocados destellos fulgurantes,
que por amarte mi corazón palpita,
y de rincón en rincón, vibra como antes.


Sábes que yo puedo amarte de mil formas,
porque tú siembras amor en mis regazos,
porque a la hiel en mieles la transformas,
cuando me haces fenecer entre tus brazos.


Mi amor, mi incondicional sueño adorado,
luz de mi alma sedienta, que en paz te espera,
simiente de vida y otoño olvidado,
Mi amado inmortal, mi vida te venera.


Sandra Ignaccolo
 
Derechos de autor


EL MAR CALMO DE TUS OJOS











EL MAR CALMO DE TUS OJOS


En las mañanas, descolgabas mis ojos
que dormìan suspendidos de la luna,
y los llevabas a pasear por tus calles,
les mostrabas tu gente y tu abecedario.


La noche, aùn vigilaba sonàmbula
los restos de unos amores taciturnos,
embriagados de sexo y ojeras humeantes,
y un poste de luz lloraba el desengaño.


A lejos, un tango muerto de pasiòn
desangraba sus letras desde el olvido,
y un semàforo le guiñaba sus ojos
sensualmente a las calandrias mañaneras.


De vez en cuando llegaba la nostalgia
a mis oìdos, y un sollozo incendiado
murmuraba pasiòn de whisky en la esquina,
y una làmpara encendida lo besaba.


Cuando descolgabas mis ojos de la luna
para llevarlos a pasear por Buenos Aires
y en algùn recoveco nos besàbamos,
las mariposas libaban nuestros sueños.


Para llevàrselos de un vuelo a los pàjaros
del alba, y al gato gris que sueña duendes,
la brisa que descendìa hasta nosotros
nos seducìa presentando batalla.

El sol, muerto de celos nos vigilaba,
e impacientemente buscaba a la luna
que habìa marchado con la noche a otros mundos,
sudando y de rabia, pisaba sus penas.


Cuando descolgabas mis ojos dormidos,
y el mar calmo de tus ojos fenecìa
en mi corazòn no dormido,
valìa la pena amar y ser amada.

SANDRA IGNACCOLO
Derechos de autor


GOLONDRINA ERRANTE




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Vendrás a recoger en cada primavera
caracolas de ensueño, metáfora sombría,
esperanzas muertas en horas de quimera,
vendràs a contemplar mi eterna profecía.


Abrazando en mis aguas oceánicos ropajes
nostálgico naufragio, madreperla en acecho,
fundirás mi recuerdo en futiles oleajes
cansado de olvidos, volveràs a mi lecho.


Cuando vuelvas, amor, perderàs la mirada
bajo el manto fortuito inundado de brisa.
Te atraparàn mis olas, mi arena agotada
seràs mi sol naciente, mi viento sin prisa.


Y vendrás, golondrina errante y consternada,
a morir en mi playa, paciente de espuma...
un siglo te esperò mi soledad labrada
Con mis brazos de hiedras, te convertirè en bruma.



Sandra Ignaccolo
Derechos de Autor



PASAJERO DEL TIEMPO










PASAJERO DEL TIEMPO

¿Dónde estás?, si vinieras a mi encuentro
devorando distancias y prejuicios
Pasajero de ensueños.

Si trajeras augurios en tus manos
y poblaras mi mundo anónimamente,
este inútil cansancio de esperarte
moriría de a poco a mi costado.

Si vinieras irrumpiendo cual viento
para quererme así, como te quiero
Pasajero de ensueños

Si dejaras atrás tu cobardía
me sería más fácil deambular
la ciudad dilatada de tus ojos.

Ven, asalta mis noches y mis días,
róbame la canción, mi vida toda.
Ven, ya nadie sospecha que mi amor
milenario, tiritando de pájaros
acurrucó tu voz que ancló en mi puerto.

Nadie piensa que alguna vez
abordamos la vigilia y sin rumbo
morimos calcinando los secretos.

Desde entonces pregunto y me pregunto,
cómo será encontrarte por la vida
andando y desandando los caminos,
besando las baldosas de tu invierno
o cargando mi nombre en tu equipaje.

¿Dónde estás?, si vinieras Pasajero,
no estaría buscandote en desiertos,
no estaría arrugandote en mi llanto,
ni estaría jodiendo a los espejos.

Pero vuelve a esperarte Pasajero,
sentada en el umbral... ¡Desde otro sueño!


Sandra Ignaccolo
Derechos Reservados




NANA DEL DUENDECITO TRAVIESO







NANA DEL DUENDECITO TRAVIESO

Duérmete pequeña mía
te voy a cantar la nana,
a bajado de la luna
una estrella muy lejana,
para dejarte un gran beso
suspendido de tu almohada.

Con el canto de los grillos
te despertarás mañana,
y tu mundo de juguetes
te esperará en la ventana,
para robar tu sonrisa
que es un canto de esperanza.

Duérmete pequeña mía
que el horizonte se apagó,
sueña con los angelitos
con Jesús, tu Niño Dios
jugarás cuando despiertes
porque el sol ya se escondió.



Despierta pequeña mía
que ya está por salir el sol,
el alba está bostezando
ya la luna se escondió,
mi Duendecito travieso
¡Arriba...que amaneció!

Sandra Ignaccolo